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15 may. 2018

Lo del Riito pudo ser evitable..!!


La imagen puede contener: 1 persona, lentes de sol y exteriorPor Juan Cruz Triffolio
Sociólogo - Comunicador Dominicano
Triffolio@gmail.com

Lo ocurrido recientemente en el complejo habitacional conocido como El Riito, en la culta y olímpica ciudad de La Vega, luce que pudo ser evitable.
Con el permiso de los especialistas en materia de geología, hidrografía y planificación urbana en el país, nos arriesgamos a afirmar que de haberse analizado a profundidad el tortuoso comportamiento histórico que ha caracterizado al rio Camú, la valiosa iniciativa gubernamental no hubiese registrado los problemas que en el presente, dolorosamente, confronta.
Bastaba con tener en consideración los principales antecedentes de desastres que ha generado ese serpentino y desastroso recurso hídrico para de inmediato, empoderado por la sensatez y el respeto a los recursos de nuestro pueblo, pensar y definir otro espacio en donde levantar el  majestuoso proyecto de viviendas.
Actuando de esa manera, los ejecutores de la necesaria alternativa de solución al problema de las viviendas en La Vega, es innegable que hoy, otro gallo cantaría.
Siendo así, y como muestra de la extensa cronología de contingencias generadas por el río en referencia, a continuación pasamos a relatar algunas de sus principales crecidas y desastres, partiendo de los inicios del Siglo XX  y tomando como fuente la interesante y voluminosa obra La Vega en la Historia Dominicana, Tomo II, de la autoría de Alfredo Rafael Hernández Figueroa.
El sábado 4 de abril de 1925 se alarmó la ciudad de La Vega, con toques de cornetas, pues el rio Camú se introdujo en la parte baja de la población.
Los habitantes del sector conocido como El Tripero, lugar situado en la margen derecha del mencionado río, detrás de la Fortaleza, tuvieron que abandonar sus viviendas y salir huyendo con sus muebles, refugiándose en los almacenes del aserradero de don Joaquín Gómez.
El sábado primero de mayo, 1925, en la noche, hizo el río Camú otra fuerte avenida, arrastrando el puente que venía levantando la compañía ferroviaria de Santiago y Samaná, causando en esa región grandes daños en las cosechas y en los frutos menores.
En septiembre de 1930 el Camú hizo una fuerte crecida, anegando, nueva vez, la barriada denominada El Tripero, dos de cuyas casas fueron transportadas de sus sitios, rebasando una hasta su patio y la otra yendo a ocupar el de la calle.
Algunas residencias de la Avenida Padre Billini por la cual echó fuertes caño el río, fueron averiadas, registrándose también  la destrucción del puente sobre el rio Camú, por donde pasa el tren y que fuera construido por la Compañía F.C. de S.
En la madrugada del 10 de de noviembre 1930,  Camú penetró en los barrios bajos de La Vega produciendo la consiguiente alarma entre los moradores de aquellos sitios quienes abandonaron apresuradamente sus viviendas.
Para entonces, la ciudad crecía cada vez más hacia el rio.
En el año 1930 se fue reenfocando el asunto del desvío del Camú luego del estudio hidrográfico del ingeniero Octavio Acevedo y el jurídico hecho por Cayetano Armando Rodríguez. Todo el proceso culminaría en "un trabajo que mataría el río en 1956".
En la madrugada del lunes 26 de enero 1931, a consecuencias de las insistentes y copiosas lluvias se produjo el desbordamiento del río Camú penetrando, nueva vez, en los considerados barrios bajos de la ciudad.

Los infelices moradores de aquellos sectores abandonaron sus viviendas con el sobresalto natural por la pérdida de sus escasos bienes, como resultado de la pusilanimidad del Ayuntamiento vegano "que permitió su poblamiento en vez de aportar soluciones y evitar la destrucción de las márgenes del río".