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25 may. 2018

Estudiante en final de su carrera entre víctimas en SDE


Estudiante en final de su carrera entre víctimas en SDEJavier Flores
Santo Domingo Este
La tragedia ocurrida en el sector La Toronja, de Santo Domingo Este, no solo terminó con la vida de tres personas el pasado miércoles, sino que también dejó a varias familias destrozadas, la pérdida de dos individuos que eran muy queridos en el barrio, un infante herido y el final de una rencilla que tenía alrededor de 20 años.
Entre estos figura Miguel Ángel Montero, un joven a punto de graduarse en la UASD.
El conflicto entre el dueño del taller Erickson Fernando Ramírez y la familia de Juan David Cuevas Acosta venía recorriendo un largo trecho.
Los reclamos por el taller habían llegado hasta la Fiscalía y alcanzó su punto máximo cuando hace seis meses uno de los vehículos que se encontraban allí atropelló a una niña que vivía en el frente, causándole la muerte. Después de ese suceso, la tensión creció entre los moradores de esa calle.
Según vecinos, los carros eran desarmados en medio de la vía y los reparaban ahí mismo, lo más parecido a un caos porque literalmente “la calle entera era su taller”, como lo describió Rosa Cecilia, quien vive justamente en la parte arriba de donde sucedió el hecho y que, a pesar de solo tener meses residiendo allí, se ha dado cuenta de la situación. Este triple asesinato nos dejó dos historias que son dignas de ser destacadas: La de Miguel Ángel Montero y la de Jeison Ramírez Diaz, quienes también murieron en el incidente y ambos eran empleados de Erickson en el taller.                        
“Todas las mañanas le decía que se persignara antes de salir, porque uno nunca sabe”. Quien habla es Ana Rosario, entre lágrimas, vecina de toda de una vida de Miguel Ángel Montero.
Rosario, quien vio crecer a Miguel Ángel, cuenta que él no se metía con nadie y que a pesar de tener discapacidades en un brazo y  una pierna, siempre salía a lavar carros al taller de mecánica cercano para costearse los gastos de la universidad. Montero, de 27 años, era el mayor de tres hermanos y cursaba su último semestre de contabilidad en la UASD, aunque empezó estudiando administración de empresas, de donde fue persuadido por su madre para que cambiara de carrera.
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