amborilHoy.com

Periodismo con calidad total

20 abr. 2018

La era geológica del antrópoceno y ecoceno



La imagen puede contener: 1 persona, primer planoPor: Dr. Tomás Nuñez


Vladimir Ivanovich  geoquímico Ruso (1963-1945) fue el primero en elaborar una geología de la tierra como un todo. Confería carácter científico a la expresión “biosfera” creada en 1875 por el geólogo austriaco Eduard Suess. En los años 70, con James Lovelock, se desarrolló la teoría de la gaia, la tierra que se comporta como un súper-organismo vivo que siempre produce y reproduce y reproduce vida gaia, nombre griego para la tierra viva. Este tema es el resultado de minuciosas observaciones científicas.
La comprensión de la tierra gaia (la tierra viva) ofrece las bases para políticas globales, por ejemplo el control del calentamiento de la tierra. Si sobre pasa dos grados Celsius (estamos cerca de eso), miles de especies vivas no tendrían capacidad de adaptase y de minimizar los efectos negativos de la situación así modificada. Desaparecerían. Si en este siglo se produjese un calentamiento abrupto entre (4 a 6 grados Celsius) como prevé la sociedad científica norteamericana, la forma de vida que conocemos no subsistirían y la supervivencia de gran parte  la humanidad correría serios peligro.  
Hay científicos especialmente como el Holandés Paul Creutzen, premio nobel de química, y el biólogo Eugene Stoermer se dieron cuenta, ya en el años 2000, de los cambios profundos ocurridos en la base físico-química de la tierra y acuñaron la expresión antrópoceno. Desde el año 2011 esta expresión viene ocupando páginas en los medios de comunicación.
Con el antrópoceno se quiere señalar el hecho de que la gran amenaza de la biosfera, que es el hábitat natural de todas las formas de vida, es la agresión sistemática de los seres humanos a todos los escenarios que juntos forman el planeta tierra.
Leonardo Bof  filósofo, teólogo y ecologista brasileño dice: “El antropocentrismo es una especie de bomba de reloj que se está montando, y que, al explotar, puede poner en peligro todo el sistema-vida, la vida humana y nuestra civilización. “Podemos plantearnos la pregunta: ¿qué hacemos colectivamente para desarmarla?  Aquí es importante identificar lo que hicimos para que se formase esta nueva era geológica. Algunos lo atribuyen a la introducción de la agricultura hace 10.000 diez mil años cuando empezamos a intervenir en los suelos y en el aire. Otros creen que fue a mediado del siglo 18 cuando se inició el proceso industrial que implica una intervención sistemática en los ritmos de la naturaleza, introduciendo contaminantes en los suelos, las aguas y el aire. Algunos sitúan la fecha en 1945 con la explosión de dos bombas atómicas sobre Japón y los posteriores experimentos atómicos que dispararon radiactividad por la atmósfera. En los últimos años, las nuevas tecnologías  que han actuado sobre la tierra agostando sus bienes y servicios naturales han causado también que se lancen en la atmósfera tonelada de gases de efecto invernadero y se depositen miles de millones de litros de fertilizantes químicos en los suelos que causan el calentamiento global y otros eventos extremos.
Para preservar la vida es necesario una razón cordial y sensible. En ella se encuentra la base de la ética, la compasión, la espiritualidad y el cuidado fervoroso de la vida.

Dr. Tomás Nuñez